Estudio Biblico 10/21/20

LA UNIDAD EN MEDIO DE LA DIVERSIDAD

1 Corintios 12:12-31

“Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos”.

1 Corintios 12:12-14

               Pablo nos dice que así como un cuerpo humano tiene muchos miembros que realizan diferentes funciones así la iglesia del Señor es un solo cuerpo compuestas por diferentes miembros con diferentes dones y habilidades, pero que como en un cuerpo todos se complementan. En su carta a los Romanos nos enseña esta verdad espiritual: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros”, (Romanos 12:4-5), y en Colosenses se nos dice que la cabeza de este cuerpo es Cristo mismo: “Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia”, (Colosenses 1:18). De esta forma Pablo nos dice que desde que creemos en el Señor Jesús somos bautizados en un solo cuerpo sin importar nuestra nacionalidad, clase social o cualquier otro aspecto que haga diferencia entre los creyentes: Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. La palabra que Pablo usa aquí para referirse a que hemos sido bautizados es baptídso (βαπτίζω), la cual es una palabra que sugiere la acción de sumergir un cuerpo completamente en una sustancia, y en este sentido es el Espíritu Santo el cual nos ha tomado y nos ha sumergido en un solo cuerpo que es la iglesia y donde nuestra cabeza es el Señor Jesucristo. Por este motivo desde el momento que creímos fuimos incorporados en el cuerpo de Cristo donde hay muchos miembros, cada uno con diferentes dones: Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

TODOS LOS MIEMBROS SE COMPLEMENTAN PARA SER UN SOLO CUERPO

“Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo”.

1 Corintios 12:15-19

                Sabiendo esto debemos comprender que no todos tendremos las misma habilidades, ni los mismos dones, ni los mismo talentos, pero esto no significa que no seamos parte del mismo cuerpo de Cristo, ya que así como Dios ha creado el cuerpo humano con diferentes miembros que se complementan, así nosotros somos muchos miembros que nos complementamos para ser un solo cuerpo en Cristo Jesús. Dios es soberano en cuanto a la forma de cómo repartir sus dones entre los creyentes: “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”, (1 Corintios 12:11), sin embargo, todos estos se complementan entre sí porque de lo contrario seriamos un solo miembro; pero somos muchos con diferentes funciones que contribuyen a un mismo propósito. 

CADA MIEMBRO CONTRIBUYE AL BUEN FUNCIONAMIENTO DEL CUERPO DE CRISTO

“Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?  Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.  Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan”.

1 Corintios 12:20-26

            Pablo recalca aquí la importancia que cada miembro tiene para que el cuerpo funciones perfectamente. Por el hecho de que un miembro no tenga un don que otro miembro tiene no significa que no es importante para el desarrollo de la iglesia, es equivalente a que la mano dijera que porque no es pie no es del cuerpo: Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo? Lo cierto es que cada miembro del cuerpo es importante para el desarrollo y provecho del mismo, porque cómo podría decirse que algún miembro de nuestro cuerpo es indispensable si Dios los ha puesto allí con un fin determinado: Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato? Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.  Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo. Por tanto, así como todos los miembros son necesarios en cuerpo humano así todos y cada uno de los miembros son importante para el crecimiento y sostenimiento de la iglesia del Señor: Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros. Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro. Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. Comprender este principio es importante porque la participación de cada miembro de la iglesia es clave para que el reino de Dios y su obra avancen en esta tierra. Lamentablemente a veces vemos como muy pocos miembros son los que se esfuerzan por contribuir a este fin mientras que la mayoría vive su cristianismo sin mayor compromiso, sin deseo de sacrificarse por este glorioso fin. La idea de Pablo es que todos nos apoyemos los unos a los otros, sin menospreciar a aquellos que pareciera que no tienen mayor protagonismo en la iglesia, porque al final, tan importante son aquellos que ejercen el papel de la predicación o el diaconado, como aquellos que sin que nadie los vea ejercen otras actividades necesarias para que la iglesia funcione correctamente. Ministerios como la intercesión, o inclusos los hermanos que prestan su ayuda en el aseo de las instalaciones tiene un papel muy importante que no debe menospreciarse porque de esta forma todos nos complementamos poniendo en práctica nuestros dones y talentos para que la obra del Señor avance. La idea es lograr cumplir con la tarea que Dios nos ha encomendado de predicar y hacer discípulos, cuidándonos los unos a los otros a través de poner en práctica nuestros diferentes dones y talento, de tal forma que nos gocemos con los que se gozan y padezcamos con aquellos que lo hacer, manteniendo la unidad en medio de la diversidad de nuestros dones: De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.

CADA UNO DESCUBRA SU VOCACIÓN DE SERVICIO A TRAVÉS DE PONER EN PRÁCTICA SUS DONES Y TALENTOS

“Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente”.

1 Corintios 12:27-31

                Los últimos versículos de esta sección son una conclusión en cuanto a la tesis del cuerpo de Cristo que el apóstol viene desarrollando. Queda claro que todos los miembros de la iglesia formamos el cuerpo de Cristo: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. Como en un cuerpo todo los miembros son diferentes los unos a los otros, pero todos se complementan realizando diferente funciones que ayudan al cuerpo a desarrollarse bien, y de igual forma, en la iglesia cada miembro tiene diferentes dones, ministerios, privilegios, talentos o habilidades que complementan el progreso del avance del reino de los cielos en esta tierra y por ello Pablo dice: Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas. Si nos damos cuenta existe una diversidad de dones, ministerios y formas de servir dentro de la iglesia, y en primer lugar menciona tres ministerios primarios: apóstol, profeta y maestro; también habla de los que tiene dones de poder como el de hacer milagros y sanar enfermos; también dice que están aquellos que tienen la gracia de ayudar a los demás, y aquellos que tienen la capacidad de administrar bien los bienes de la iglesia, y aun menciona a los que hablan en lengua. De igual forma en Romanos Pablo nos enseña la diversidad formas que existen para aplicar nuestros dones y habilidades: “Porque de la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero todos los miembros no tienen la misma función; así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero todos somos miembros los unos de los otros.  De manera que tenemos dones que varían según la gracia que nos ha sido concedida: Si es de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; si es de servicio, en servir; el que enseña, úselo en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que comparte, con liberalidad; el que preside, con diligencia; y el que hace misericordia, con alegría”, (Romanos 12:4-8). Al final cada uno de estos ayudan a la iglesia en un área específica para que esta crezca y desarrolle su función correctamente en este mundo: ¿Son todos apóstoles? ¿son todos profetas? ¿todos maestros? ¿hacen todos milagros? ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿hablan todos lenguas? ¿interpretan todos? Es importante que cada uno de nosotros identifique nuestros dones y talentos con el fin de ponerlos en práctica y ser de beneficio para la obra de Dios, sin embargo, en el siguiente capítulo Pablo está dispuesto a mostrarnos la forma correcta de ejercer nuestros dones: Procurad, pues, los dones mejores. Mas yo os muestro un camino aún más excelente.

Walter Cuadra

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